En los años 1970, cuando demostrábamos que un bebé entiende muchascosas, nos explicaban que si no hablaba, todavía no podía entender nada.Entonces, también nos decían que cuando un niño está traumatizado, estáperdido para siempre . Pero el mundo psíquico es tan complejo que hoy endía ya no se puede seguir razonando de esta forma. El apego seguro, unaespecie de confianza primitiva, se impregna en el cerebro al final delembarazo y durante los primeros meses de vida. Cuando la madre estátranquila, cuando el entorno es estable, el cerebro del bebé,correctamente estimulado, adquiere un factor de resistencia alsufrimiento. El segundo factor precoz es la aptitud para mentalizar,para expresarse mediante mímicas, gestos y palabras. Después del traumalas dos palabras que permiten la resiliencia son apoyo y sentido . Elapoyo es afectivo y social. El sentido será aportado por los relatos quela persona y su cultura hagan del trauma. He aquí lo que ya estabaescrito en los primeros Patitos feos y confirmado por una avalancha detrabajos científicos y testimonios biográficos». Boris Cyrulnik Cuatrodécadas después de los primeros estudios en resiliencia, la comunidadcientífica es prácticamente unánime en reconocer la relevancia de suscontribuciones. Los descubrimientos de los últimos años en neuroimagentambién han aproximado a psicólogos y neurobiólogos. Esta célebre obra,ahora reeditada, sigue iluminando la comprensión de los complejosprocesos de superación de los traumas en la infancia. Boris Cyrulnik esneurólogo, psiquiatra y psicoanalista y uno de los fundadores de laetología humana. Profesor de la Universidad de Var en Francia yresponsable de un grupo de investigación en etología clínica en elHospital de Toulon, es también autor de celebrados libros publicados enla editorial Gedisa, como El amor que nos cura, Bajo el signo delvínculo, De cuerpo y alma, Autobiografía de un espantapájaros, Meacuerdo , Las almas heridas, entre otros.
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