El consejo de la semana

El juego en casa ha ganado la partida al juego en la calle. En este nuevo escenario, más cerca de los adultos, podemos trabajar hábitos y actitudes positivas, especialmente en cuanto al cuidado y uso de los juegos y juguetes. Y también el respeto por los espacios compartidos. Si tenemos en cuenta la importancia del juego en la vida de los niños entenderemos que necesiten “ocupar” una buena parte de la casa con sus juegos y no sólo “la habitación de jugar”. Dejemos que los niños jueguen por la casa, en su habitación o en espacios comunes. Sólo hay que establecer las normas de tiempo, de recogida y de respeto por el entorno y la convivencia del resto de la familia. Acoger la vitalidad del juego infantil en casa significa también enseñarles el valor del respeto por la convivencia.

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Jugar con agua es muy divertido. Experimentar con ella, sentirla, observarla es una de las actividades más placenteras que podemos compartir con los niños. Una fuente, nunca mejor dicho, de contacto y sonrisas.

Consigue puedes, esponjas, juguetes …; añadir ganas de pasarlo bien. No olvide algunas canciones o cuentos y, con un poco de imaginación … ¡en el agua falta gente!

Hay muchos tipos de juguetes. Y no sólo las que compramos en las tiendas! Y es que los niños son capaces de convertir cualquier objeto en un divertido compañero de juegos.

¿Qué hay que pedirle a un juguete? Básicamente que sea divertida y guste al niño, que respete su edad y su desarrollo y que sea segura. Y, muy importante, que vaya acompañada de un adulto dispuesto a jugar! No olvide: un juguete, por sí sola, sustituye el placer del juego compartido con los que amamos.

El juego despierta la curiosidad, la capacidad de reír, de imaginar, de gestionar nuestros recursos y nuestros miedos. Dicho de otro modo, el juego educativo, más allá de que algunos juguetes sean especialmente adecuadas para enseñar aprendizajes concretos, como contar, leer …

Con un parchís, con una muñeca, una pelota, una bicicleta o un disfraz, y casi sin darnos cuenta, estamos poniendo en marcha recursos que serán absolutamente imprescindibles en nuestra vida.

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¿Qué hacen los niños? Lo que ven hacer a los grandes! Con el juego tenemos un gran aliado para transmitir valores y pautas de comportamiento. Una sencilla partida de dominó nos enseña a esperar el turno, a aceptar los resultados del azar, ya crear defensas a la frustración, si no conseguimos ganar la partida.

Jugamos con nuestros pequeños y ensayamos el aprendizaje de normas y hábitos. Divertirse juntos, conocemos-nos, mejoramos las relaciones, comunicamos con nosotros. ¡Sin duda, fortaleceremos nuestros vínculos!

El juego en casa ha ganado la partida al juego en la calle. En este nuevo escenario, más cerca de los adultos, podemos trabajar hábitos y actitudes positivas, especialmente en cuanto al cuidado y uso de los juegos y juguetes. Y también el respeto por los espacios compartidos.

Si tenemos en cuenta la importancia del juego en la vida de los niños entenderemos que necesiten “ocupar” una buena parte de la casa con sus juegos y no sólo “la habitación de jugar”. Dejemos que los niños jueguen por la casa, en su habitación o en espacios comunes. Sólo hay que establecer las normas de tiempo, de recogida y de respeto por el entorno y la convivencia del resto de la familia. Acoger la vitalidad del juego infantil en casa significa también enseñarles el valor del respeto por la convivencia.

Es importante jugar un ratito cada día. Podemos aprovechar cualquier momento: mientras vamos a la escuela, todo sorteando las baldosas de la calle o contando coches. Podemos jugar a las adivinanzas mientras hacemos la cena. Organizar una partida rápida e intensa después de cenar y antes de acostarse …

No hace falta mucho tiempo, pero lo que seguro que hace falta es ponernos con ganas e ilusión. Nuestros hijos lo necesitan, ¡pero nosotros también!

Vale que yo era … Quien no hemos empezado un juego con esta frase? ¿Quién no ha jugado a ser otra persona? Y es a través de imaginarnos personajes e historias, que hemos aprendido a expresarnos, desinhibirnos, a ponernos en el lugar de otro …

Esto se llama juego simbólico y es un momento muy especial para compartir con los sentimientos y deseos. Es un tipo de juego que nos pide a los adultos dejarlos espacio para la expresión y para que se pierdan un rato donde su imaginación los lleve … Animamos a remover juntos el armario buscando piezas de ropa que nos conviertan en temibles piratas?

Muchos juguetes y juegos generan complementos que a veces no hay que comprar. Así pues si jugamos con la casa de muñecas y las niñas, quizás el mobiliario puede ser construido con materiales reciclados.

Aprovechamos para enseñar a los niños a crear complementos de juego con materiales aprovechados, con objetos que en casa ya no se usan o con piezas intercambiadas. Los ayudaremos a desarrollar su imaginación ya valorar las cosas de una manera diferente..

A menudo, la hora del baño es para los más pequeños un rato de juego. Arrugarse en la bañera rodeado de barcos, patos, submarinistas o peces es una experiencia relajante y divertida.

Aprovechamos este rato para inventarnos historias, para charlar, para acariciar, para jugar con nuestros hijos. Es un momento íntimo en que los vínculos emocionales se pueden fortalecer.

¿Me ayudas a hacer un pastel? ¿Cuántas veces hemos empezado así a hacer cosas en la cocina con los niños! La cocina esconde un montón de posibilidades para jugar con nuestros hijos y nos regala texturas, sabores y sensaciones para todos los sentidos.

Jugamos a ser cocineros con los niños, apartamos los utensilios peligrosos y disfrutamos de un rato divertido preparando buenas comidas que después compartiremos con los demás. No sólo se divertirán de lo más sino que se sentirán grandes e importantes por haber tenido esta experiencia.

Todos sabemos que hacer ejercicio es necesario para la salud: nos alegra y nos estimula, nos hace liberar tensiones y nos familiariza con la cultura del esfuerzo y la superación.

Una forma muy divertida para los niños de hacer ejercicio y evitar las conductas sedentarias, es jugar al aire libre en los parques o las plazas con los juegos de hoy, de antes y de siempre.


Muchos niños se ponen en la piel de personajes reales y fantásticos cuando juegan “a ser como …”. En este momento, imaginación y fantasía se ponen en marcha.

Damos a los niños recursos para desarrollar el juego simbólico. Buscamos disfraces, construimos cabañas con sábanas viejas o hacemos espadas con tubos de cartón. Hagámonos cómplices para estimular su creatividad e imaginación.

A veces es difícil encontrar juegos diseñados para atender a niños con necesidades especiales. Pero podemos sacar posibilidades de juego de los juguetes comerciales habituales.

En estos casos, conviene centrarse la búsqueda en todo lo que el niño puede hacer. Debemos elegir siempre en función de las posibilidades de acción del niño o la niña y no de sus límites. De esta manera el juego supondrá reto y diversión.

Los niños sienten su hogar como un mundo que les pertenece. Por eso les gusta invitar amigos y amigas para jugar y enseñarles el lugar donde viven.

Facilitamos los mismos los encuentros con los amigos y fomentamos el juego en casa con los compañeros. Conoceremos los amigos de nuestros hijos y podemos fortalecer lazos de relación.

La sala del hospital es para algunos niños un lugar habitual. A menudo el equipo médico y el personal hospitalario crean un ambiente especialmente cariñoso que facilita la estancia. Pero las hospitalizaciones más largas, es muy importante que creamos situaciones y momentos para jugar.

Aprovechamos las visitas de la familia para que lleven cuentos nuevos o juguetes que se puedan jugar en este entorno. Pedimos los mismos también que nos regalen tiempo de juego con el niño enfermo y que repartan estos momentos en todas las horas posibles de visita. Estas ratos serán unas de las mejores medicinas

Hoy en día, la diversidad es un hecho cotidiano. En las escuelas, en la calle y en nuestro alrededor, convivimos con personas de diferentes culturas y diferentes tradiciones.

Los juegos del mundo ofrecen un acercamiento lúdico e integrador en estas culturas. Jugamos al awalé, el carrom y el go. Serán una herramienta fantástica de conocer y valorar la cultura de otros pueblos.

Una de las cosas que más preocupa a los padres es la seguridad de los hijos. En todo vemos situaciones de riesgo, incluso en los momentos de juego.

Facilitamos los mismos juguetes seguros, juguetes que cumplan los requisitos y las normativas de seguridad. Velamos vez para que hagan un buen uso.

El juego al aire libre es un placer en cualquier época del año. Haga frío o haga calor, pasar un rato en el parque es un momento de diversión y libertad para los niños.

Intentamos que ir al parque en familia se convierta en una buena costumbre. Enriquecer el juego con espacios diversos, hacer amigos fuera de la escuela, aprender a respetar los demás … son algunas de las ventajas que sacarán de estos ratos.

Para muchos niños, los viajes en coche se convierten en ratos largas y pesadas. Los hacen estar quietos en un espacio reducido y con poca movilidad.

Facilitamos los mismos el viaje! Divertirse contando coches de un mismo color o jugando con las letras y cifras de las matrículas. Llevamos también muñecos pequeños o consolas portátiles. Y aprovechamos para cantar juntos las canciones que les gustan. Seguro que el viaje se hará más corto!

Los niños aprenden muchas cosas por el tacto. Especialmente en los primeros años, sus manos los transmiten texturas, formas, sensaciones, volúmenes …

Fomentamos el juego con las manos! Acompañamos a manipular los juguetes y percibir diferentes texturas con objetos diversos. Que exploren y descubran a través del tacto el mundo que nos rodea.

Abuelos y nietos pasan juntos ratos de una alta intensidad afectiva. El juego les facilita momentos de alegría, entendimiento y complicidad.

Proponemos a nuestros hijos de hacer una selección de juguetes y material de juego para dejar en casa de los abuelos. Así, cuando vayan, tendrán más opciones para enriquecer ese tiempo en común.

A veces es difícil encontrar juegos diseñados para atender a niños con necesidades especiales. Pero podemos sacar posibilidades de juego de los juguetes comerciales habituales.

En estos casos, conviene centrarse la búsqueda en todo lo que el niño puede hacer. Debemos elegir siempre en función de las posibilidades de acción del niño o la niña y no de sus límites. De esta manera el juego supondrá reto y diversión.

Compartir juego y diversión entre padres e hijos nos ayuda a rebajar las tensiones familiares que el día a día ocasiona. Las risas, el esfuerzo y la concentración de jugar juntos favorece el afloramiento de emociones positivas.

Jugar a las muñecas, pasear en bicicleta o construir un puzzle proporciona momentos de alta complicidad. Pero sobre todo, jugar con un niño es una fantástica manera de decirle cuanto disfrutamos de su compañía y cuánto nos interesa su mundo y sus aficiones.


El gigante del pino, ahora baila, ahora baila, el gigante del pino, ahora baila por el camino! Y es que las canciones de cuna, las cantinelas o trabalenguas son los primeros contactos con la poesía, uno de los géneros literarios más divertidos para los pequeños. Están llenas de ritmos y rimas que despiertan el interés por la magia de las palabras.

Potenciamos este interés. Inventamos hacernos nuevas canciones y poemas haciendo pareados con nuestro nombre o con palabras familiares. Veréis que el descubrimiento del lenguaje es uno de los momentos más fascinante en la vida de los niños.

El hábito de la lectura no se puede imponer, pero, por suerte …. es muy contagioso! si nosotros leemos y disfrutamos de la lectura a nuestros niños tendrán un modelo a seguir.

Podemos compartir lecturas, leer en voz alta, visitar librerías juntos o ir a la biblioteca … Y buscar sin prisas la lectura preferida, hasta encontrarla. Cómics, revistas, cuentos, novelas o poesías, cualquier estilo que les llame la atención servirá para empezar. Con los más grandes, también podemos intentar dejar un puñado de misteriosos libros en el comedor y decir las palabras mágicas: ¡estos ni tocarlos!

“Había una vez … “Los cuentos son herramientas mágicas con los que transmitimos valores, conocimientos, favorecemos la imaginación, el dominio del lenguaje, aprendemos a escuchar, a esperar curiosos … Los cuentos emocionan y despiertan sentimientos. Por eso es tan importante vivirlos intensamente.

La variedad de posibilidades es inmensa, sobre todo los más pequeños: libros de plástico para jugar en la bañera, de cartón resistente, con sorpresas, sonidos y texturas. Siempre fuertes y resistentes, de manera que los podemos descubrir a través de los sentidos: mirarlos, acariciarlos, abrirlos, cerrarlos y escucharlos explicados por nosotros … será una gran fuente de placer y aprendizajes.

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Los cuentos son un medio fabuloso para introducirnos en el mundo de la lectura desde muy pequeños, pero no siempre nos es fácil escoger uno: hay muchos y de muy bonitos!

Debemos tener en cuenta los siguientes aspectos: el tipo de lector, el tema, las ilustraciones, el tipo de letra o el estilo literario, si se trata de un libro de cuentos o novela … Pero sobre todo, no debemos olvidar las preferencias del niño que lo leerá y aprender a elegir pensando en él.


Cuando explicamos cuentos a los niños abrimos espacios de comunicación y fortalecemos los vínculos afectivos.

Para tener éxito, a la hora de explicar un cuento a los más pequeños, os ofrecemos estas sugerencias:

Hagamos nosotros la historia y explicamos a nuestro modo

Buscamos historias que nos gusten y disfrutamos al explicar las mismas.

Utilizamos palabras sencillas y llanas y démosle al relato un tono de muuuuy comedia

Y si en un momento determinado no recordamos como iba la historia, no nos dé miedo improvisar!

Inventar cuentos es un buen sistema para hacer pensar a los niños. Se pone en juego la imaginación y el vocabulario y, de forma espontánea, dando forma a una idea.

No dé miedo improvisar cuentos con ellos, propone nuevos relatos y aprovecha para hacerlos protagonistas de estas historias. Las marionetas, sombras chinas o dibujos le ayudarán a enriquecer su creatividad. ¡Seguro que además de divertirse haréis trabajar la cabeza de pequeños y grandes!

A veces cuesta que los niños adopten el hábito de la lectura. Al principio porque todavía no han alcanzado bien la mecánica lectora y, puede ser, más adelante, porque les da pereza.

Podemos ayudarles con sencillas estrategias. Pedimos a que nos lean un cuento mientras hacemos la cena, animamos a leer un poquito antes de acostarse a dormir y jugamos a crear historias inventadas. También podemos buscar en casa un espacio para la lectura. Cada uno leerá su libro y luego nos lo podremos explicar. Poco a poco, haremos que leer forme parte de su cotidiano.

Cuando los niños está aburrida por un resfriado o por un dolor de estómago necesita más que nunca el cariño y calidez de los padres.

Un cuento leído o explicado a su lado les ayudará a distraerse de esta situación atípica para ellos y los hará sentir seguros y queridos.

Elegir el mejor juguete no siempre es fácil. Nuestros niños tienen muchas ya menudo no saben qué elegir. Ayudarles a elegir es necesario.

Podemos mirar los catálogos juntos y comentarlos. También podemos ir a tiendas de confianza y remover y preguntar para ver los juguetes antes de decidirse. Una vez comprada hay que leer bien las instrucciones de uso y comprobar que no falta nada.

La acción de jugar no está garantizada sólo con la compra de juguetes. Hay una buena selección y la implicación de los niños. La educación del consumo debe iniciarse desde la infancia y debe reforzarse durante la etapa de la adolescencia y la juventud. Una buena elección de juguetes requiere una reflexión previa, antes de ir a comprar.

Hay tres preguntas esenciales que niños y adultos nos debemos hacer antes de la compra: ¿qué tienen, qué quieren? y qué necesitan?. Así podremos establecer un orden de prioridades sobre qué comprar y por lo tanto hacer un consumo responsable.

El 80% de las ventas de juguetes se hacen entre Navidad y Reyes. Por eso los niños se les acumula una gran cantidad de juguetes en estas fechas. Sabemos sin embargo, que el exceso de juguetes provoca insatisfacción, y hace disminuir las ganas de jugar.

Para evitarlo puede guardar unos cuantos juguetes altillo y cada cierto tiempo hacer aparecer un nuevo juguete. ¡Para los niños será como tener otras nuevas cada vez!

En la sociedad actual tanto peso tiene el consumo como el reciclaje y es que verdaderamente todo lo que consumimos puede acabar siendo un desecho.

Es por ello que hay que inculcar a nuestros hijos la importancia de ser cuidadosos con los juguetes para poder ser aprovechadas por otros niños cuando ellos las queden “pequeñas” y también para poder recibir las de otros niños y disfrutarlas como si fueran nuevas

El consumo moderado y racional en cualquier ámbito es uno de los conceptos que más se trabaja en familia. Los tiras y aflojas por si “me compras esto o aquello” provocan más de una situación incómoda.

Vincular la obtención de un juguete, de un cuento, de un deseo, a una situación extraordinaria hará que el niño lo valore mucho más y por tanto también hará que aprenda a consumir de una manera racional. Debemos enseñarles a evitar el consumo impulsivo.

El mercado y todo lo que le rodea es un mundo fascinante para enseñar a los niños. Ir a comprar al mercado se puede convertir también en un buen aprendizaje de conductas y comportamientos.

Podemos hacer la lista de la compra juntos y dejar que el niño vaya tachado lo que compramos. De esta manera, estará conociendo el mercado, los productos frescos, los de temporada y los de proximidad. Además, él se sentirá importante y podremos enseñar a comprar de forma racional.

Con el objetivo de orientar al consumidor, los fabricantes indican embalaje la edad a la que se dirige el producto e informan del valor pedagógico que aporta. Estos datos son útiles en el momento de la elección, pero no suficientes.

La elección de un juguete requiere pensar con detenimiento en el niño a quien se dirige, teniendo en cuenta su edad y sus gustos. En caso de que el niño o niña tenga alguna discapacidad, es necesario sobre todo pensar en sus intereses y capacidades mucho más que en sus limitaciones. Además, será fundamental evaluar las posibilidades de adaptación a las que podemos someter el juguete para que pueda disfrutar de ella plenamente.


A partir de los 7-8 años los videojuegos van ganando terreno como fuente de diversión y de juego. A menudo a partir de los 6 años ya empiezan a pedir de manera insistente.

Si nos decidimos a comprar hay que tener en cuenta que el tiempo de juego siempre pasa volando y delante de una pantalla aún más, por eso es imprescindible que ya desde pequeños establecemos conjuntamente con ellos un calendario de actividades para el día o la semana todo pactando el tiempo que dedicarán a los videojuegos, antes de empezar a jugar.

A menudo los adultos tienen miedo que los videojuegos absorben la atención de los niños. Pero los videojuegos también podemos sacar cosas muy positivas.

Jugando a videojuegos activos y de grupo establecemos unas muy buenas relaciones con los hijos al mismo tiempo que nos facilita un comportamiento más distendido y cercano. De esta manera fomentaremos también la comunicación y la estima entre nosotros.

Navegar por la red es motivo de inquietud para muchos padres y madres. El desconocimiento y la posibilidad de que puedan ver información no adecuada a su edad a menudo provoca optar por cerrar el ordenador.

Al igual que en el resto de cosas, los niños deben investigar, deben ser curiosos para poder aprender y crecer. Tan sólo tenemos que estar a su lado y adaptar la navegación a aquellos espacios adecuados a su edad. Miramos juntos las webs y hacemos una selección a mis favoritos.


Muchos juegos multimedia, no son sólo muy divertidos sino que también pueden tener un componente didáctico elevado. Además, las nuevas tecnologías fascinan y atraen enormemente a los niños.

Aprovechamos estos juegos para aprender a gestionar el uso del ordenador. Esta puede ser una buena ocasión para que organizamos juntos el uso compartido de la máquina. Creamos un espacio común para que toda la familia pueda acceder bajo unas normas acordadas.

Con el fin de proporcionar a padres y consumidores más confianza ante los videojuegos, la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento implantó en nuestro país el sistema de etiquetado PEGI. Este etiquetado, claramente visible en la caja de los videojuegos, hace referencia a la edad mínima en función de los contenidos, y no a la dificultad del juego. Podemos encontrar que videojuegos con un contenido apto para mayores de 3 años, exigen unas habilidades propias de un niño de 9.

En el momento de la compra es fundamental que nos fijemos en las informaciones que nos aporta la caja y si tenemos dudas, pedir orientación en tiendas especializadas.


A los niños les gusta dibujar y pintar. Con sus dibujos nos enseñan su manera de ver el mundo, sus sentimientos y sus estados de ánimo.

Fomentar esta actividad al mismo tiempo que los felicitamos y animamos a expresarse, mejorará la atención y la concentración de nuestros hijos además de regalarnos unas fabulosas “obras de arte”.

La expresión plástica es importante para empezar a entender el mundo y expresarlo con otro lenguaje que no es el verbal. De esta manera se estimula la capacidad de pensar y concentrarse y favorece la manipulación de otras herramientas.

Facilitarles los materiales adecuados, un buen espacio para soltar su imaginación y jugar a “ser artista” será como un regalo para todos!

Cuando los niños hacen cualquier manualidad les gusta encontrar el reconocimiento de los demás. Cuando empieza la escuela encontramos un momento ideal para poder jugar con la imaginación y hacer algo diferente.

Aprovechamos para ayudarles a forrar las carpetas con imágenes propias, para marcar los libros con etiquetas personalizadas o para poner algún pin adicional estuche de los lápices. Personalizar el material refuerza la propia identidad al tiempo que aprenden a cuidarlo y amarlo


Son muchas las maneras en que los niños aprenden. Sin duda pintar y dibujar es una de ellas y un niño con un pincel en la mano se convierte en todo un investigador.

Hay que dar a los niños herramientas que les permitan descubrir y experimentar. Jugamos con la pintura, dejémoslos los pinceles y la libreta y disfrutarán trazando, yeso o dibujando. Les proporcionará placer ver el resultado, al tiempo que descubren texturas, formas y trazados.


“Yo a tu edad …” Son muchas las veces que los adultos usamos esta frase. Y lo hacemos para dar un consejo o explicar algo a nuestros hijos.

Buscamos espacios para compartir experiencias, contarnos las anécdotas, comparar los períodos de la vida vividos y transmitir el conocimiento a partir de las propias vivencias. Así crearemos momentos íntimos de comunicación entre padres e hijos y aumentaremos los niveles de confianza.

Preparar una salida o excursión familiar también puede ser una tarea compartida. Tendremos que elegir destino, buscar planos e información del lugar, preparar maletas, hacer una lista de los que tendremos que llevar …

Creamos espacios de encuentro para organizar los días en común. Damos a los niños responsabilidades que puedan asumir y preparamos en equipo estos días. Realizar tareas que afectan a toda la familia les dará seguridad y hará sentir valorados.

A menudo los padres nos cuesta decidir cuándo los niños es lo suficientemente grande para hacer según qué. La tendencia a ponerles las cosas demasiado fáciles es un síntoma claro.

Las tareas del hogar pueden ser una buena oportunidad para que empiecen a practicar su autonomía. Tener ordenada la habitación, poner y quitar la mesa o cuidar de animales y plantas les ayudará a desarrollarse, organizarse y asumir otras responsabilidades.

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A través del teatro o del cine podemos ver escenificadas situaciones de la vida real.

Miremos la cartelera o hacemos una recopilación de títulos interesantes que podamos ver juntos con los niños. Comentamos su actuaciones, historias y qué pasa. Los momentos de reflexión sobre hechos ajenos ayudan a formar el criterio propio y expresar las opiniones con libertad.


La música y los adolescentes son casi una misma cosa. Nos podemos imaginar un adolescente sin los auriculares? O cerrado en la habitación sin ninguna canción sonando?

La música es una herramienta de comunicación, una forma de expresión, una manifestación de sentimientos. Convertimos nuestro país en un espacio para compartirla y escucharla. Hagamos que se sienta la música de todos, grandes y pequeños. Ponemos en común nuestros gustos y preferencias, que nos gusta y qué valoramos. Nos acercaremos más y encontraremos puntos en común.

Las tareas de casa son mejores si se reparten y comparten entre todos los miembros. Una de ellas es ir a comprar al mercado y aquí nos puede ayudar los niños.

Podemos hacer la lista de la compra juntos y dejar que el niño vaya tachado lo que compramos. De esta manera, estará conociendo el mercado, los productos frescos, los de temporada y los de proximidad. Además, él se sentirá importante y podremos enseñar a comprar de forma racional.

Kodaly, uno de los educadores musicales más importantes del siglo pasado, explicaba que al inicio de su carrera le pidieron cuando creía él conveniente transmitir el amor por la música. Él respondió: “nueve meses antes del nacimiento del niño”. Dieciséis años después, a la misma pregunta, contestó: “nueve meses antes del nacimiento de la madre”.

Demasiado a menudo se ha planteado la enseñanza de la música como algo individual, elitista y desconectado del contacto con la familia. Pero en la relación entre padres e hijos, la música permite establecer una fuente de comunicación muy peculiar. Acostumbrar a los pequeños a disfrutar de la música, bailando-la, cantante-o escuchándola es un sano ejercicio que nos hace disfrutar a todos y enriquece nuestra relación.

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